Jerusalén, la Ciudad Santa

A Israel hay que conocerla “a capella”

Prejuicios. Cuánto le cuesta al hombre desligarse de ellos. Por prejuicios se asume que el otro, sin haberlo conocido, es malo o bueno. Por prejuicios se etiqueta a los demás. Por prejuicios se evitan los acuerdos e inician los conflictos. William P. Young lo describe muy bien en su novela “The Shack”: “Hay miles de millones de seres humanos, cada uno de los cuales determina lo que es bueno y lo que es malo. Así que cuando tu bien y tu mal chocan con los de tu vecino, surgen peleas y discusiones, y hasta estallan guerras”.

Cuán necesario es acercarse al otro sin ideas preconcebidas, permitiendo que su testimonio sea quien hable, y partir de allí construir una idea sobre quién es él. Mucho se habla en la actualidad sobre el Oriente Medio: las opiniones que hay en el mundo acerca de Israel y Palestina están viciadas por filtros políticos y religiosos. Resulta meritorio apagar todas esas voces —se consideren buenas o malas— y vivir una experiencia “a capella”, tal como se titula un documental próximo a estrenarse: “Israel a capella”.

“Este es un proyecto que consiste en presentar a Israel sin el ruido de las parcialidades, de los medios, de la violencia que usualmente nos bombardea en nuestras casas, y dejar que la tierra hable por sí misma”, explica Jesse Rojo, Director of Hispanic Affairs de Philos Project, organización que promueve la participación cristiana positiva en el Oriente Medio y que se encargó de la producción de este documental.

En su realización, la institución se alió con el cantautor y productor Lenny Flamenco para dirigirlo, quien invitó a Jacobo Ramos, Daniel Calvetti y Coalo Zamorano a que visitaran Tierra Santa con sus familias, en una travesía que aclaró dudas, eliminó prejuicios y construyó puentes para que otros ahora puedan tener la misma vivencia que transformó sus vidas.

Falta de conocimiento

La experiencia “Israel a capella” se convierte en necesaria, pues en el pueblo cristiano existen vacíos informativos que separan al creyente de lo que es el Medio Oriente. A pesar de que hay una gran disposición a querer a Israel, como explica Rojo, también existe una gran ignorancia acerca de la realidad. En 2017, Philos Project llevó a cabo una investigación con hispanos cristianos en Estados Unidos en la que se reveló que una de cada tres personas no sabe responder preguntas básicas acerca de Israel.

“Esto incluye, incluso, cuestiones teológicas. Es decir, que la mayoría no sabe por qué tiene una posición positiva respecto a la Tierra Santa, o no sabe cuál es la situación moderna y lo que ha acontecido recientemente”.

La periodista colombiana Fayra Castro, directora de El Mensaje Comunicaciones, tuvo la oportunidad de realizar la misma travesía que se presenta en el documental, junto a otros colegas cristianos. “Todos los días pudimos compartir y cenar con personas de las distintas religiones que conviven allá. Eso nos permitió ver el respeto y la tolerancia que sí es real en Jerusalén, y que no es lo que se proyecta en los medios de comunicación”.

En los zapatos del otro

En su travesía por Israel, Castro pudo conversar con Khalil Sayegh, un cristiano palestino nacido y criado en la Franja de Gaza. Este joven se llenó de amargura hacia el pueblo judío después de presenciar los ataques aéreos israelíes en su vecindario, donde se le enseñó que Israel era responsable de todo su sufrimiento. Como miembro de la pequeña minoría cristiana de Gaza, fue acosado frecuentemente por su fe, hecho que lo llevó a luchar con su identidad y su lugar en la sociedad palestina.

Después de la guerra de 2008 entre Israel y Hamas, se mudó a Cisjordania, donde fue expuesto al poder del evangelio por primera vez. Esto lo ayudó a amar a su enemigo judío y eliminar la amargura que sentía hacia aquellos musulmanes que lo habían maltratado. “Es tremendo porque leer la Biblia le ayudó a él a amarlos. Y así nos pasó con las diferentes personas que entrevistamos: todos coincidían en la importancia del amor”, comparte Castro.

Sayegh sabe de primera mano cómo el odio puede impedir ver la humanidad del otro. Sin embargo, cree que la verdadera paz solo puede lograrse cuando los palestinos destruyan las percepciones negativas de los judíos, que están tan presentes en toda la sociedad. Por esta razón, este joven trabaja para cambiar la opinión de sus vecinos, educándolos para que vean lo bueno del otro, ya sea judío, cristiano o musulmán.

“Eso es lo que queremos lograr a través de nuestro trabajo: que las personas puedan ir a Israel y no solamente visitarlo como quien va a un museo, que entra, ve las reliquias: allá va el judío, allá va el musulmán… sino que pueda tener la oportunidad de exponerse a la cultura, de sentarse con distintos creyentes, comer en su hogar”, afirma Rojo.

El proyecto se estrenará el próximo 9 de agosto durante la Expolit, y promete derribar esas murallas de prejuicio que tanto han minado el corazón del individuo, porque la sociedad, y muy especialmente el pueblo cristiano, debe permitirse acercarse a Israel y conocerla “a capella”.

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