Cuadro sobre la presencia de Dios en el monte Sinaí

Gobernemos el monte de las artes

Por: Eudomar Chacón

Ok, quisiera empezar este breve estudio haciéndote una pregunta: ¿qué es para ti arte? Si eres una persona que sirve en tu congregación por medio del equipo de alabanza y adoración, de danza o de teatro, ¿te sientes cómodo cuando alguien te llama “artista”? Si te hago estas preguntas es porque durante mucho tiempo sentí rechazo hacia esa palabra. Lo que este sistema llama “artista” me parecía –y me sigue pareciendo– tan pervertido que me negaba a que alguien me llamara así.

Ahora bien, dice el Diccionario de la Real Academia Española que el arte es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos y sonoros. En un sentido profético, el arte es la capacidad de traer al plano físico algo que está alojado en el mundo espiritual.

Piensa por un momento en la creación: medita en las galaxias, los planetas, los cielos, el mar, la tierra, las montañas, las criaturas silvestres, el hombre… ¿no te parece perfecto? Y todo eso que existe nació primero en el corazón de Dios, es decir, que él trajo al plano físico algo que estaba en su mismo Espíritu. Lo más maravilloso de esto es que nuestro Señor no quiso quedarse solo con esa virtud creativa, sino que nos diseñó a su imagen y semejanza, dotándonos de su capacidad estética.

Cuando Papá reveló esto a mi vida, comprendí que quienes ejecutamos su arte entonces sí somos artistas, porque tenemos la virtud de sumergirnos en su presencia para que él nos revele sus diseños divinos y, de esta manera, podamos traer un arte profético que edifica, exhorta y consuela a su Iglesia.

¿Sabes algo más? Dios quiere que nosotros, como pueblo suyo, nos apropiemos del monte de las artes, y que derribemos los espíritus contrarios que han venido a pervertir y falsificar el diseño original del Señor para esta esfera de influencia.

Para que esto suceda, debe levantarse una generación dispuesta a sincronizar su corazón con el corazón de Dios. ¿Cómo hacerlo? Sumergiéndose en su presencia. Cuando Dios vino a entregar las tablas de la ley al pueblo de Israel, Moisés tuvo que pagar el precio y renunciar a su propia carne, subir a lo alto del Sinaí y estar sumergido en la presencia del Rey durante 40 días y 40 noches en ayuno y oración.

La consecuencia de esto fue que el mismo dedo de Dios vino y pinceló unas tablas que no se quedaron en piedra, sino que vinieron a escribirse en nuestros corazones.

De igual manera, en este tiempo Papá está llamando hijos que suban a su monte y reciban sus diseños para impactar a las generaciones. ¿Eres de esos valientes? Entonces anda, sube con libertad a su presencia y sumérgete en su gloria, Él necesita de ti y de mí para restaurar y gobernar las artes.

2 comentarios

  1. amigo que buen punto el que expones , aqui desde colombia un saludo y hoy enseñare en la iglesia el tema que propones, en verdad hay que subir al monte de las artes y que Dios grabe en nuestros corazones y espiritu lo que el quiera manifestar aqui en la tierra , traer de lo espiritual a lo fisico

    Me gusta

    • Es así, Andrea. Muchas bendiciones. Me contenta saber que fue edificante para tu vida. Sigamos conquistando los montes para nuestro Rey. Saludos desde Venezuela

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s