“Take my hand, precious Lord”, la última petición de Martin Luther King

Memphis (Tennessee, Estados Unidos), 3 de abril de 1968. El pastor bautista Martin Luther King hace su último sermón en el Mason Temple, sede de la Iglesia de Dios en Cristo –uno de los grupos pentecostales afroamericanos más grandes del mundo–. Sus palabras parecen las de alguien que se está despidiendo, como si ya supiera que la muerte está a punto de tocar la puerta.

“¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos? Como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo. La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa. Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida. Puede que yo no vaya allí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida. Y me siento muy feliz por ello. No tengo ningún temor. No tengo miedo de ningún hombre. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor!”.

Al siguiente día (4 de abril) ocurrió lo que se esperaba: Luther King fue asesinado por un racista blanco en el balcón del Lorraine Motel. Las últimas palabras que emitió en ese lugar iban dirigidas al músico Ben Branch, quien estaría esa noche en una ceremonia que oficiaría Luther King:

“Ben, prepárate para tocar ‘Take my hand, precious Lord’ (‘Toma mi mano, precioso Señor’) en la reunión de hoy. Tócala de la manera más hermosa”.

Pero a Dios le plació llevarse a este pastor antes de escuchar la canción por última vez. Sin embargo, en su honor, la cantante de góspel Mahalia Jackson interpretó el himno durante su funeral.

Precioso Señor, toma mi mano

Guíame, déjame estar

Estoy cansado, estoy débil, estoy agotado

A través de la tormenta, a través de la noche

Me llevan a la luz

Toma mi mano, precioso Señor, llévame a casa

Martin Luther King es uno de los personajes más importantes de la historia de Estados Unidos, y su labor como defensor de los derechos civiles ayudó a quebrantar la discriminación racial que existía en esa nación.

Por eso, cada tercer lunes de enero, los norteamericanos conmemoran el Día de Martin Luther King, un día propicio para recordar que el hombre, sin importar su raza, fue creado a imagen y semejanza de Dios. Al blanco, al negro, al indio… a todos los hizo corona de la creación.

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